Van quedando atrás,
los miedos y temores,
y vislumbro
el renacer de la esperanza;
veo llega luego de muchos desengaños
y de vivir en un mundo,
que parece, sin sentido.
He logrado la fuerza del carácter,
y contemplo con entereza,
igual las penas, que las alegrías.
Atrás quedó un frío invierno,
y dejé se vaya todo aquello que dolía;
soporté duras pruebas, y al superarlas,
me di cuenta, que el dolor, sí se alivia.
El tiempo, es el tamiz,
de éste árbol inmenso, y complejo,
que es la vida;
los problemas,
que antes florecían en su cima,
van quedando al descubierto,
por el continuo curar de las heridas,
y uno a uno, van cayendo
como hojas,
de una bella margarita.
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