martes 24 de febrero de 2009

A UN ANGEL

No voy a dejarme llevar por el deseo
y perder todo, sin amor;
tampoco, jugar con los sentimientos,
y luego sentir lo amargo del dolor.
Yo quiero caminar contigo bajo la lluvia,
también poder mostrarte una flor,
sentir cómo nos golpea la brisa
y contemplar lo bello que está el Sol;
recorrerer juntos la vida
y llorar contigo, cuando estés sufriendo por amor,
así prefiero compartamos nuestras vidas
y no, que la estropee el deseo de los dos;
una flor a otra se desea, pero sólo las une el Creador,
yo no puedo tomarte aunque lo quiera,
por eso, te contemplo distante con dolor
el Sol nunca se acerca demasiado,
si no quiere malograr su creación;
te alumbraré, por ahora como la luna;
y vivas de mi calor cuando no estoy
un día crecerás muy grande,
y serás un astro mas brillante que éste Sol
allí nuestros rayos espero sí se unan,

e intercambien sus caricias con amor

TUS CEJAS

Son tus cejitas lindas,
algo maravilloso que nunca vi;
parecieran ser dos montes hermosos,
que cuidan esos ojitos lindos, que sólo me miran a mí;
y es que se elevan tanto, hasta un punto que parece sin fin;
que es una delicia mirarlas, tenerlas al lado, y así dejar de sufrir.
También me gusta mirar a tus ojos,
sentir tus placeres, y poder hacerte feliz,
llenarte de muchos besos, de esos enormes, que te gustan a ti,
pasar a tu oreja, sentirla en mi boca,
luego, volver a esas cejas, y uniendo las mías,
decirte en tu cara, que por ti voy a vivir.

domingo 9 de noviembre de 2008

UNA NOCHE CONTIGO

Caminamos tomados de la mano,
los cerros parecen protegernos
de un mar de agua, que cae;
las acequias crecen, con su rumor insistente,
y el olor de la tierra, despierta nuestra humanidad,
estamos fríos, tiritando en la oscuridad;
las estrellas del cielo, nos iluminan,
y descalzos entre el lodo espeso,
buscamos un refugio donde guarecernos;
allí, te tomo del brazo y te estrecho a mí,
siento tu aliento y te beso insistentemente,
el frío del tiempo se atempera, con nuestro calor febril,
la noche llama al amor, y desnudamos nuestros cuerpos,
despertando pasiones dormidas,
bajo un árbol nos cobijamos,
y estrechándonos delicadamente,
nos amamos, como nunca antes,
en íntimo ritual amoroso,
bebemos del fruto del amor, y nos damos calor;
la noche avanza y el tiempo parece detenerse,
las hojas nos ofrecen una música particular,
al compás y vaivén de nuestros cuerpos, que la acompañan;
ahora sólo se siente el chasquido de nuestros cuerpos,
el dulce movimiento de un ritual eterno
que se renueva en nosotros con caricias exquisitas;
la luz de la mañana llega, amanecemos entrelazados,
nuestras ropas húmedas a un lado,
esperando los rayos de la luz primera;
mientras tanto nosotros contemplándonos, acariciándonos,
dejando que el devenir del tiempo trace nuestro destino;
olvidamos todo lo pasado y nos juramos,
construir un nido de amor.

martes 11 de marzo de 2008

EL CURAR DE LAS HERIDAS

Van quedando atrás, los miedos y temores,
vislumbro el renacer de la esperanza,
veo que llega luego de muchos desengaños,
y de vivir un mundo, que parecía, sin sentido;
he logrado la fuerza del carácter,
y contemplo con entereza,
las penas, igual que las alegrías;
atrás quedó un frío invierno,
y dejé que se vaya todo aquello que dolía,
soporté duras pruebas, y al superarlas,
me di cuenta, que el dolor, sí se alivia.
El tiempo es el tamiz,
de éste árbol inmenso y complejo,
que es la vida,
los problemas, que antes florecían en su cima,
con el tiempo se hacen nada,
por el continuo curar de las heridas.






lunes 28 de enero de 2008

CIUDADANO DEL SIGLO XXI

Ciudadano del Siglo XXI,
estás en la cima del tiempo presente,
cargas en tu memoria, el peso de la historia.
Te jactas del conocimiento, de la técnica
y de que puedes incluso, clonar a tu especie; eres soberbio,
y te crees capaz de vivir sólo con ayuda de la ciencia,
piensas que eres inmortal por un momento.
Hasta que llega el sufrimiento, y allí ves la futilidad del tiempo.
Ciudadano del Siglo XXI, te conviertes en ese instante, en creyente,
sin darte cuenta, que tu búsqueda, no está, más allá de las estrellas,
en un dios lejano, al cual haz de rendirle culto, o construirle un templo,
sino en algo más presente, cercano y verdadero,
como lo es, tú prójimo, tu hermano, que necesita de tu aliento, cariño y afecto.
Porque sólo así te convertirás, en real protagonista, de un siglo que se inicia,
y te darás cuenta, que eres hombre ante todo y ave de paso.